17/7/14

Adiós Yamaha


Poco después de comprar la Yamaha y tras equiparla con un top case de tamaño generoso e intercomunicadores, hicimos una pequeña escapada primaveral a Sanabria.
Este sería el punto de partida del placer compartido de sucesivos viajes en moto planificados con recíproca ilusión.


Debido al lujo asiático que supone mantener dos motos, decidimos poner a la venta nuestra querida y fiable Yamaha.
Ayer la entregamos a Carlos, su nuevo propietario, al que estamos seguros que le seguirá proporcionando  muchos kilómetros de seguridad y grata compañía, como nos ha dispensado a nosotros durante estos años. Le deseamos mucha suerte y le hemos pedido que le la trate bien y ella corresponderá con fidelidad.
Esta mañana recibí un correo de Carlos comentando que el viaje hasta su nueva residencia en Santiago de Compostela había sido estupendo, que la moto respondía magníficamente y que estaba muy contento con su moto. Han bastado los cien primeros kilómetros para ganarse la confianza del nuevo dueño. pronto serán inseparables.
Muchas gracias por habernos recuperado para las irrepetibles sensaciones de los viajes en moto y hasta siempre venerable compañera.

18/4/14

Fragas e Levadas do Río Deva y Calvo


Tras un largo paréntesis y una interminable sucesión de ciclogénesis explosivas a lo largo del riguroso y cruento invierno, volvemos a compartir una ruta de senderismo, o mejor dicho: Vladi y Merchi vuelven a compartirla con nosotros.


La ruta que eligen es la de las Fragas e Levadas do Río Calvo y Deva, tiene su punto de inicio en Parada de Achas, en el Concello de A Cañiza.

Se trata de una ruta circular, catalogada generosamente como de dificultad media, que recorre una distancia de alrededor de 18 km. por las tierras de la comarca de A Paradanta. A los artistas invitados la dificultad se nos antojó bastante complicada debido al abrupto desnivel.


Pronto alcanzamos en suave descenso el curso del Río Deva, que discurre caudaloso en los primeros días de la Primavera. Abundan los  alisos, los arces y  el laurel.


Los helechos y el musgo proliferan, confiriendo un aspecto mágico a las masas arbóreas  que cruzaremos siguiendo los cauces de ambos ríos.



Van alternándose tramos dominados por la plácida calma con otros por los cuales el agua se precipita en vertiginosas caídas por estrechas cascadas.

Los pasos construídos para cruzar a pie el río en ausencia de puentes, se denominan "poldras" y perviven sólidamente  anclados al lecho del Deva, burlando estoicamente los efectos de las crecidas.



Si alguna ruta está cargada por el Diablo, ésta es una de ellas. Una vez que dejamos atrás el Deva ya no dejaremos de ascender al encuentro del Río Calvo y nosotros pronto acusamos la falta de entrenamiento mientras Vladi y Merchi nos esperan.


El esqueleto de formas caprichosas de este viejo castaño ilustra los trípticos y carteles informativos sobre esta ruta circular.


Caminamos sobre las antiguas levadas, que consisten en las canalizaciones construidas por los vecinos para llevar el agua  de riego a las fincas.



Hasta alcanzar el punto más elevado de la ruta, ya bastante tocados por el cansancio, nos acompaña la presencia del agua y sus relajantes susurros, así como los abundantes vestigios de viejos molinos, en otros tiempos utilísimas "industrias" y centros de la vida social en el ámbito rural.


En la parte alta del camino nos abandona la sombra protectora de las fragas y bosques. A partir de este punto la ruta sigue el histórico trazado del "Camiño da  Raiña".

Por este camino abierto a un amplísimo valle viajaba desde la lejana Castilla Doña Urraca para visitar sus posesiones en tierras gallegas, entre las cuales se encontraba el Castillo de Vilasobroso en el Concello de Ponteareas y también el antiguo monasterio situado en A Franqueira, actualmente convertido en concurrido santuario.

Siguiendo saludables costumbres, concluimos este día de cansada caminata reponiendo fuerzas.

Hasta pronto.

18/1/14

Eskimós 2014- La concentración invernal en el corazón de Portugal



La séptima Invernal Eskimós 2014 ya está en el horno para todos aquellos y aquellas osados moteros que no rehuyen las duras condiciones climatológicas de la montaña portuguesa en A Serra da Estrela.
Se trata de una concentración invernal genuina que tiene lugar en torno a las indispensables hogueras, en medio de un ambiente fraternal.
Asistí  hace dos años a la 5ª edicción coincidiendo insólitamente con un periodo de sequía. La temperatura de noche bajó a los -7º, pero se  trataba de una circunstancia excepcional, porque es habitual la presencia de nieve. Los que os decidáis a acudir, no olvidar equiparos debidamente para soportar las temperaturas extremas.
Aquellos que decidan prescindir de la tienda de campaña y en consecuencia prescinden también de vivir la esencia de una concentración invernal, disponen a unos 10 km. en Sabugueiro (el pueblo más alto de Portugal) de confortable alojamiento.
Hasta pronto.







2/12/13

O Ribeiro y Carballiño


Amanece una soleada mañana de domingo, particularmente fría en las Rías Bajas. Pero tenemos panificada esta pequeña escapada, que es la primera que haremos ilusionados con la nueva moto.
La indumentaria para protegernos del frío, además de los consabidos pantalones y chaquetas de cordura, siguen la conocida estrategia de la cebolla, que consiste en utilizar varias capas de ropa térmica que aisla y abriga con mucha mayor eficacia que si utilizamos menor cantidad de prendas, aunque éstas sean más gruesas.


Decidimos no abandonar la autovía A-52 hasta alcanzar A Cañiza debido a la abundante helada que observamos en el pavimento en esa hora temprana. Desde ahí seguimos ruta por la N-525 hasta que dejamos atrás Ribadavia.
Ya en pleno corazón de la comarca de O Ribeiro que da nombre a una de las más conocidas denominaciones de origen de afamados vinos, tomamos a la izquierda la OU-504 por el valle del Río Avia en dirección a O Carballiño y nos detenemos bajo el sol vivificante a contemplar los viñedos.


A la altura de Leiro tomamos el desvío hacia la derecha bien señalizado, aunque es preciso ir atentos para no pasarlo de largo,  hacia el Monasterio de San Clodio.
Este monasterio estuvo habitado en una primera etapa por los monjes benedictinos hasta que en el año 1151 pasó a estar ocupado por la Orden del Císter.
Ambas órdenes religiosas estuvieron muy ligadas a la vida monacal en Galicia y especialmente en aquellas zonas dedicadas al cultivo del vino.



Su etapa de mayor explendor está situada en llos siglos  XII y XIII, pero aún en el XIX, tras las vicisitudes derivadas de la Desamortización de Mendizábal, fue nuevamente habitado por monjes procedentes de Samos (Lugo).
Actualmente San Clodio es un hotel de la cadena Eurostars Hotels dotado de varios salones y 21 habitaciones. Está cuidadosamente rehabilitado.


Encontramos las instalaciones cerradas, pero sí podemos pasear por los dos claustros de cuidados jardines y gélidas temperaturas, disfrutando la paz que proporcionan estos recintos.

Después de incorporarnos nuevamente a la OU-504 en dirección a O Carballiño, vamos ascendiendo cuidadosamente debido a que esta largo tramo discurre por una zona muy sombría y hay una blanca helada en el asfalto que invita a la prudencia.
Unos Km. antes de alcanzar O Carballiño, giramos a la derecha para visitar unos de los castros más importantes de Galicia, aunque incomprensiblemente desconocido, el Castro de San Cibrán de Las.
Es preciso tomar varias desviaciones en pequeños pueblos y la señalización brilla por su ausencia, todo ello por carreteras comarcales sinuosas donde esta moto se desenvuelve verdaderamente bien. Tras preguntar alcanzamos una caseta de madera desde la cual se accede al recinto.


El Castro de San Cibrán de Las es singular por varias razones. Una de las principales es la extensión considerable y por ello se le llamaba "A Cidade" -La Cuidad-, por  tratarse más de una cuidad fortificada que de un poblado castreño.




Dispone de varias murallas perimetrales y una calle transversal enlosada  de anchura muy generosa que asciende hasta la acrópolis para cruzar el castro de Este a Oeste.


Otra singularidad del Castro de Las es su intensa romanización y por ello la coesistencia armoniosa de construcciones de sección circular con otras de forma cuadrada con abundancia de hornos y molinos.

Desde la acrópolis se desciende por la parte Este de la colina y se aprecia en una zona parcialmente excavada la gran superficie que ocupó este castro.
No es comprensible que no se difunda mediante visitas guiadas y se señalice adecuadamente este Castro, por otra parte muy limpio y cuidado en el interior.  Sobretodo cuando en la base de la colina en la que se asienta, languidece en el más absoluto abandono una horrenda construcción concebida en su día con el pomposo nombre de Museo da Cultura Castrexa, en el que se inviertieron 10 millones de euros.
Retornamos junto a la moto y nos dirigimos finalmente a O Carballiño a donde nos llevan dos propósitos.


 
El primero de ellos es honrar su principal  valor gastronómico, que no es otro que Pulpo a Feira. Aunque no tienen la materia prima, sí poseen el secreto para cocinarlo y presentarlo tan magníficamente que incluso tienen una fiesta de ensalzamiento de este plato. Nosotros damos fe del buen hacer de esta gente.



Después de comer, visitamos una exposición de setas cuidadosamente expuestas, entre las que mostraban los suculentos cantarellus.


El segundo de los propósitos era visitar el monumental Templo de Veracruz diseñado por Antonio Palacios aunque pos segunda vez lo encontramos cerrado.


El Templo de Veracruz fue contruido en la década de los cuarenta del pasado Siglo, tras haber superado enormes dificulatades financieras.

Con las últimas luces de la tarde, damos por concluida la visita a O Carballiño y tomamos la carretra hacia Vigo con temperatura agradable y con muy buenas sensaciones respecto a la comodidad de la BMW para futuros viajes y escapadas.
Esta entrada la dedicamos a nuestros GRANDES AMIGOS Vladi y Merchi a quienes tenemos estos días especialmente presentes.
Hasta pronto.

22/11/13

Nueva en la Familia



Con esta breve entrada os presentamos la nueva compañera de viajes, que a partir de ahora asumirá la responsabilidad de llevarnos y acompañarnos en los viajes y en las más frecuentes pequeñas escapadas.
Es recibida con mucha ilusión por las mejoras que aporta en cuanto a detalles importantes como es el freno con ABS, la docilidad y seguridad en carreteras muy sinuosas, robustez general, etc.
Pero toma el testigo de una venerable YAMAHA 900 DIVERSION (con mayúsculas en todos los sentidos), que nunca nos ha dejado tirados y que seguramente, cuando le encontremos un futuro propietario, si la cuida como nosotros lo hicimos hasta ahora, le colmará de satisfacciones durante muchos muchos miles de km. con la misma fiabilidad que a nosotros nos ha dispensado.


Os presentamos por lo tanto una BMW 1150 GS que se ha significado hasta la aparición del modelo 1200 por la fiabilidad que es emblema de la marca alemana y aún hoy continua realizando grandes viajes de aventura en manos de sus afortunados propietarios. Hemos podido comprobar ya su ágil comportamiento.


Solo queda hacerle pequeñas personalizaciones para hacer pronto algun viajecillo que nos permita probarla y disfrutarla.
Huelga decir que la Diversion 900 seguirá viajando en nuestro corazón porque sobre ella recuperamos el placer de viajar en moto.
Hasta pronto.


14/10/13

Senderismo hacia el Monte Maluro

Esta entrada recoge la última salida senderista aprovechando un fin de semana soleado y de temperatura suave, de lo más apropiado  por lo tanto para disfurtar de la montaña.
El lugar elegido esta vez han sido las Tierras de Trevinca donde se sitúa el punto más elevado de Galicia, Peña Trevinca con sus 2.127 m.
Desde Ourense tomamos la N-120 hasta  A Rúa, un pueblo asentado sobre la ribera del Río Sil. Desde A Rua nos desviamos por la carretera OU-533 en dirección a Viana do Bolo y A Gudiña. Cuando alcanzamos el Alto de O Covelo giramos a la izquierda por la OU-804 en dirección a A Veiga, donde tenemos reservado Alojamiento en el Hostal As Chairas


El punto de partida elegido para esta ruta está en Vilanova, situada a 1.220 m de altitud y que contituye la cabecera principal de las rutas que conducen hacia el Macizo de Trevinca
El alojamiento de referencia para senderistas y montañeros que realizan rutas o expediciones en esta zona y concretamente en Vilanova es O Trisquel, que consiste en una añeja y hermosa casa de turismo rural restaurada con excente gusto, así como dos apartamentos estupendamente equipados con capacidad para 6 personas cada uno de ellos. 
Todo este complejo está magníficamente atendido por Cholo y Marcos, siempre en la mejor disposición para cuidar y aconsejar a los visitantes. Desafortunadamente acordamos con Vladi y Merchi realizar la ruta un día antes de partir y no fue posible por este motivo hacer reserva.

  
Desde aquí tenemos planificado subir al Monte Maluro (1.931 m.) consistiendo la ruta en una distancia aproximada de 15 km.


  
Entre Vilanova y el Monte Maluro la ruta está conformada por suave pendiente para superar los 700 m. de desnivel en los 7,5 km. de que consta el trayecto de ascensión. Deberemos recorrer posteriormente la misma distancia en el trayecto de regreso.


Las verdes praderas de brezo nos permiten divisar bajo las sombras de las nubes el objetivo de la ruta, la cima del Monte Maluro.

  
La ausencia de árboles y las delicadas ondulaciones de la montaña nos va ofreciendo en el transcurso de la ascensión bonitas vistas a ambos lados.


Este magnífico ejemplar de Serbal de los Cazadores Sorbus aucuparia, que encontramos cuando alcanzamos la última parte del recorrido, ha sido motivo de parada obligada por su oronda belleza.
El Serbal de los Cazadores está bastante extendido en las zonas de montaña de Galicia y cuando los frutos maduran, como en este caso, presenta un colorido excepcional. Constituye una de las fuentes de alimento más suculentas para muchas especies de aves hasta bien entrado el invierno.
Los frutos se utilizan aquí para la elaboración de mermeladas, pero los rusos le confieren otras aplicaciones más contundentes como la fabricación de vozka. En lugares donde se producen precipitaciones torrenciales, se utiliza el Serbal para fijar los terrenos inestables. Se trata en consecuencia de un árbol muy apuesto y además de variadas y utilísimas propiedades.




Después de las fotografías de rigor en torno al Serbal, ya divisamos la cumbre del Maluro a un escaso km. de distancia. Encontramos la última señalización que nos indica hacia la derecha la ruta hacia nuestro destino de hoy y también hacia Peña Trevinca, que dejamos para una próxima escapada.



La cumbre del Maluro nos recompensa con excelentes vistas en todas direcciones y con una vivificante brisa para disfrutar de un rato de agradable conversación en compañía de Vladi y Merchi.


Y son ellos quienes como de costumbre ofician de encargados de preparar la intendencia para reponer fuerzas como marca la tradición, con generosos bocadillos de jamón serrano, queso y fruta


El camino de regreso no ofrece ninguna dificultad, ya se sabe que cuesta a bajo todos los santos ayudan, pero en cualquier caso nos permite detenernos a contemplar el extenso horizonte con las luces de la media tarde.


A la mañana siguiente desde la ventana del hostal tenemos esta vista del Pantano de Prada con la villa de A Veiga al fondo. Los primeros rayos del Sol disipan la fina capa de niebla que cubría el embalse.
Cabe comentar que la tarde-noche  anterior nos resultó imposible conseguir que ninguno de los bares de A Veiga se brindasen a ofrecernos algo para cenar, pese al rimbombante cartel que anuncia este pueblo como enclave turístico. 
Nos vimos obligados a hacer compra en la tienda del pueblo e improvisar un alegre y festivo picnic para no irnos a cama con el estómago vacío.



Aunque ya la conocemos de una anterior escapada, nos acercamos a visitar la original Casa do Bailarín situada en la parte alta de A Veiga, a cuya construción su propietario dedicó mas de 25 años.
Esta construcción  inspirada en las obras modernistas de Gaudí está recubierta de miles de pequeñas piedras, cerámica, trozos de ladrillo, vidrio y otros materiales de diferentes colores y tamaños.
No hay ninguna señalización de su emplazamiento, algo que resulta insólito por la originalidad y belleza de esta casa, actualmente en estado de abandono.


Otra de las visitas obligadas en A Veiga es la panadería situada en el centro del pueblo, en la carretera general.
El afable propietario nos mostró el obrador antes de entregarnos los suculentos Montonicos, el dulce original de esta casa, fabricado con hojaldre, merengue y duce de leche que habíamos encargado como es preceptivo el día anterior.


Para quien visite A Veiga, es imperdonable abandonar esta villa sin llevar su postre tradicional, el Montonico.


La última visita antes de abandonar las Tierras de Trevinca es un corto paseo hasta a Cántara da Moura, muy bien señalizada a la entrada del puente que conduce al pueblo de A Veigapor donde tomamos a la derecha la carretera que comunica con el pueblo de Corzos.


Tras caminar alrededor de 500 metros divisamos el puente que hemos dejado detrás y ya vemos las formaciones de redondeados y enormes bloques de granito que configuran el paisaje en la desembocadura del Río Corzos sobre el Pantano de Prada.


Entre las caprichosas formaciones contemplamos alguna de indudable erotismo. En este punto coincidimos con un grupo de cuatro simpáticos visitantes que inician con nosotros la visita a la Cántara da Moura en animada y agradable conversación. Desde aquí les enviamos un afectuoso abrazo.

El Río Corzos ha tallado en la roca curiosas formas, cuevas y pequeñas cavidades sobre las cuales se precipita el agua antes de encontrarse con el Río Xares, del cual es afluente.


En el viaje de regreso optamos en Monforte de Lemos por tomar la carretera en dirección a Chantada para comer en Casa Pepe, situado dos km. antes de cruzar el puente sobre el Río Miño ya en las proximidades de Chantada.
Las especialidades de la casa son las codornices, las anguilas y el churasco de ternera, por el cual nos decidimos de forma unánime.


El postre estrella de Casa Pepe es el Pijama. En realidad se trata de un multi postre  "de dieta" compuesto por helado, melocotón, piña, barquillos y flan. Este suculento postre nos pone nuevamente de acuerdo en la elección.


Hacemos una breve parada en la orilla del Miño con las extraordinarias vistas hacia A Ribeira, como llaman en esta zona a los hermosos viñedos que se descuelgan en socalcos sobre las aguas.
Teníamos el propósito de hacer una ruta fluvial en el catamarán que recorre un tramo del río pero estaba ya realizando la última singladura del día.

Dos elegantes cisnes nos despiden antes de iniciar el regreso a casa. Así concluye otra escapada muy bien aprovechada y agradable en todos los sentidos.
Hasta pronto.